Pego la espalda en la pared del fondo de un vagón del metro. A mi izquierda hay un gordo con su novia. La mira como si fuera un donuts, como si se la fuera a comer.

A la izquierda de ellos, hay una chica sola. Muy delgada, de piel
morena, pelo muy negro, como una noche, ojitos achinados. No recuerdo
cómo iba vestida. Sólo recuerdo su gran bufanda roja. Y que me mira.
Pero quizá sólo porque yo la estoy mirando. Para protegerse, para estar
alerta. El gordo besa a su novia y ella...
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