En el sargeo el contexto nunca ha de suponer una limitación: supermercados, cafeterías, librerías, metros, discotecas, pubs...etc. Dejar de lado uno de estos contextos significaría reducir nuestras opciones.


Podemos sentirnos más cómodos en un determinado lugar que en otro, pero por eso, no vamos a dejar de considerar otras alternativas. Adquirir en este sentido esta polivalencia, llevaría nuestro sargeo a otro nivel y además eliminaría lo que yo llamo el “interruptor del seductor” que consiste en tener que, previamente, mentalizarnos que vamos a abordar mujeres para poder así ser capaces de hacerlo, ganando además, espontaneidad y naturalidad.



Trabajar en este aspecto nos llevaría inevitablemente a realizar abordajes durante nuestra vida cotidiana cuando tenemos el llamado “interruptor” apagado. Eliminar este “interruptor”,  “apaciguaría” la peligrosa identidad de seductor que tenemos y que necesitamos validar constantemente, ya que  la seducción pasaría a ser algo que somos (algo del día a día) y no algo que hacemos y que necesitamos validar, para comprobar si nuestras habilidades siguen intactas o van a más.

 

Esto haría sin duda la vuelta al trabajo y a la rutina de un Lunes en un día emocionante en el que podemos iniciar una historia maravillosa de la nada.